Reliquias de Primer Grado de San Carlo Acutis Visitan el Santuario Nuestra Señora del Rosario de Luque

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Las reliquias de primer grado de San Carlo Acutis, que incluyen un fragmento de su cabello, llegaron a Paraguay como parte de una gira misionera que recorre el país. Estas reliquias, que son objeto de profunda devoción, se encuentran bajo la custodia de la Fundación Misionando con Amor, una organización católica dedicada a promover la devoción hacia este joven santo, conocido por su amor por la Eucaristía y su uso innovador de la tecnología para propagar la fe.

El evento se llevó a cabo en el Santuario Nuestra Señora del Rosario de Luque, donde cientos de personas se congregaron para venerar las reliquias. Esta visita se convirtió en una ocasión especial para los fieles, quienes pudieron acercarse más al joven santo y reflexionar sobre su vida y ejemplo de fe.

Uno de los momentos más emocionantes del evento fue el testimonio de la periodista Karina Benítez, quien compartió con los asistentes cómo la intercesión de San Carlo Acutis transformó su vida. Benítez relató que, en un momento de su vida, se le diagnosticaron pólipos en su cuerpo en una cantidad alarmante. Después de pedir la intercesión de San Carlo Acutis, experimentó una desaparición inexplicable de los pólipos, lo que ella describió como un milagro. Este testimonio conmovió profundamente a todos los presentes, quienes fueron testigos de cómo la fe puede traer sanación y consuelo en tiempos de dificultad.

Este evento no solo marca la presencia de las reliquias en Paraguay, sino que también invita a los fieles a reflexionar sobre el poder de la intercesión de los santos, especialmente en momentos de necesidad. A través de la Fundación Misionando con Amor, las reliquias de San Carlo Acutis continúan su recorrido por el país, llevando un mensaje de esperanza y fe a los más jóvenes, quienes encuentran en la vida de este santo un modelo de devoción contemporánea.

La visita de las reliquias a Luque subraya la importancia de San Carlo Acutis como intercesor en la vida cotidiana de los fieles y como un símbolo de cómo la fe y la oración pueden generar milagros. La jornada, marcada por la emoción y la reflexión, dejó una huella profunda en quienes participaron, recordándoles el poder de la intercesión de los santos y la fuerza de la fe.